ACCESO ADIOS
“¿Quien subirá al monte de Jehová? ¿Y quien
estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón” (Salmo
24.3-4). David pidió un corazón puro para poder vivir en la presencia de Dios y
de su Santo Espíritu (Salmo 51:10-11). La impureza de Isaías hizo necesario el
toque limpiador de un carbón encendido del ángel (ver Isaías 6:5) Santiago
manda: "Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros". Pero luego
agrega lo que se necesita: "Limpiad las manos (...) y purificad
vuestros corazones” (Santiago 4:8). Jesús dijo que son los de
"limpio corazón" los que "verán a Dios", que experimentarán
el compañerismo con Él (ver Mateo 5:8). Debido a que todos pecamos y fuimos
destituidos de la gloria de Dios (ver Romanos 3:23) ¿quien podrá acercarse a EI?
En el Antiguo Testamento todo 10 referente
al Templo fue ubicado para enfatizar la cercana e inalcanzable santidad y poder
de Dios. Solamente los sacerdotes podían
entrar al Templo, y únicamente el Sumo Sacerdote en un día del año -el Día de
la Expiación- podía entrar en el Lugar Santísimo detrás de un grueso velo que
separaba a Dios de los sacerdotes. Este era un día de gran temor y reverencia.
EI Sumo Sacerdote entraba únicamente después de pasar a través de una enorme
cantidad de limpieza ceremonial. Aun entonces, probablemente entraba con temor
y temblor, no sabiendo si podría salir vivo. Los otros sacerdotes en realidad
le ataban una soga alrededor de los tobillos para tirar de él y sacarlo de la
presencia de Dios, si les parecía que había expirado, porque nadie más quería
ir delante Dios.
En el Nuevo Testamento hay un giro radical
en el acceso a Dios. En el momento en que Jesús murió por nuestros pecados
sobre la cruz ”Entonces el velo del templo se
rasgo en dos, de arriba abajo” (Marcos 15:38). La relación entre Dios y
la humanidad había sido restaurada. Como lo dice el escritor a los Hebreos:
“Así que hermanos, teniendo libertad para
entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y
vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un
gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en
plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura'”
(10: 19-22),
Supóngase que ha pedido durante semanas y
meses tener una audiencia con el Presidente de los Estados Unidos, quien es,
aunque sea discutible, la persona más poderosa en este planeta. Finalmente se
le otorga lo que ha pedido, y se le dan quince minutos a solas con él. Si usted no tiene una relación personal, ¿que
espera ganar con una visita así?.
Ahora suponga que tuviera acceso al Dios
que creó al Presidente de los Estados Unidos. Aún El ha tornado la iniciativa
de invitarlo a su presencia (ver Mateo 11:28); no solamente eso, sino que
conoce a este Dios personalmente, y Él lo ha conocido desde la fundación del
mundo. Además, puede tener una audiencia con Él durante las veinticuatro horas
de cada día, y Él le escucha. "Y esta es la Confianza que tenemos en
él, que si pedimos alguna cosa con forme a su voluntad, él nos oye” (1ª Juan 5:14).
Sabiendo que tenemos acceso a Dios, no
perdamos jamás nuestra esperanza (ver Hebreos 10:23). Tenemos un Dios de toda
esperanza y con Él todas las cosas son posibles. De manera que si está
desalentado, acérquese a Dios y encontrara misericordia y gracia oportuna (ver
Hebreos 4:16). Porque tenemos acceso a Dios: "Y considerémonos unos a
otros para estimulamos al amor y a las buenas obras" (Heb reos 10:24), "no dejando de congregarnos como
algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que
aquel día se acerca” (Hebreos
10:25).
"En quien tenemos seguridad y acceso
con confianza por medio de la fe en él” (Efesios 3:12).
Pensamiento
para el día: ¿Qué impide que cristianos se acerquen a Dios diariamente?