20 de Mayo
EL
DESPLIEGUE DE PODER DEL ENEMIGO
“Porque
no nos ha dado Dios espíritu de cobardía,
sino
de poder, de amor
y
de dominio propio” (2ª Timoteo 1:7).
Una
vez aconsejé a un ex sumo sacerdote del satanismo que deseaba desesperadamente
quedar libre de las potestades demoníacas que habían gobernado su vida. Claro
que el diablo no estaba dispuesto a soltarlo sin pelear, por lo que mientras yo
le hablaba este hombre desvariaba, despotricaba y rodaba por toda la oficina
como un loco. Los demonios que lo controlaban usando su mente, voluntad, músculos
y emociones, efectuaban un ruidoso despliegue de resistencia.
No
obstante, me limité a quedarme sentado y tranquilo pues había aprendido, hace
tiempo, que el despliegue de poder que hace Satanás es tan sólo otra faceta más
de su engaño, destinada a provocar miedo. El diablo sabe que si puede engañarnos
para que nos asustemos de él, el miedo controlará nuestras vidas en lugar de la
fe. Satanás “como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. (1ª
Pedro 5:8).
¿Por
qué ruge el león? Para paralizar de miedo a su presa. Una vez que la victima
está inmovilizada de miedo. Puede someterla fácilmente y matarla.
Sin
embargo, Satanás no nos puede tocar debido a nuestra posición, autoridad y
protección en Cristo. Si usted se acobarda de miedo ante el despliegue de
poder que hace el diablo, entonces él lo tiene a la defensiva. Por eso Pedro
nos instruye: “Al cual (el diablo) resistid firmes en la fe” (versículo
9). Satanás está derrotado; créalo y resístalo firmemente. Cuando usted lo hace
así, el diablo no tiene más opción que irse.
Mientras
el diablo me rugía a través de aquel hombre empecé a leer en voz alta la
Biblia y ore con voz normal y controlada, pidiendo que el enemigo fuera
silenciado y atado. Luego de pasar unos minutos asumiendo la autoridad en
Cristo por medio de la oración y lectura de las Escrituras, el hombre cayó de
bruces clamando “¡Señor Jesús, te necesito!”, entonces lo dirigí a una oración
de compromiso con Cristo. Cuando se levantó. Estaba por fin libre. Me abrazó
con una alegría infantil que nunca antes había sentido.
El
ladrido del diablo es mucho mayor que su mordisco. Afírmese en la fe y
resístalo, que huirá.
Señor,
ayúdame a ser valiente y no temer los ataques
de
Satanás. Quiero caminar libre y ayudar
a
otras personas a encontrar su libertad en Cristo.